Serpiente
Las decepciones muchas veces nos llevan a la perdición. Los sentimientos de tristeza y agonía son de los que más nos cuesta salir, pero muchas veces los que más nos enseñan y más fuerza nos dan a continuar...
Para alguien cuya presencia sólo es física:
Serpiente
Ay noche. Me vuelve loca la forma en la que las estrellas se mezclan con la oscuridad... Y el aire que sopla tan suave y tiernamente, ¡amo tanto ese paisaje! Es la noche la única que me protege de ti. Tú que estas presente en mi por las mañanas y en las tardes... tu que me torturas con tu rostro al mirarme, tú... Eres mi simple tentación... No quisiera que el sol saliera por lo alto de las colinas, al éste hacerlo tú rostro volverá a mi Eres bestia. Tu siempre estas allí, viendo como el corazón de muere del dolor que le provocas con tu desprecio; eres un maldito sádico que disfruta de mi sufrir cuando tus ojos penetran por mi cuerpo. Te cuelas por mi alama y te enroscas en mi cuerpo, te deslizas con las intenciones más impías que pudieran existir. Te postras ante mí con una mirada retadora. Desnudas con los ojos y tu sombra me persigue por siempre... ¡Juro que cuando te me acercas mi cuerpo sufre y se excita al mismo instante! Eres la simple personificación del deseo carnal y la lujuria. Encarnas perfectamente la idea de lo prohibido. Los pecados son para ti una simple idea de lo que debe de ser corrompido. Seduces con esos ojos claros y esa pálida piel.... ¡Ay de mí! Que mi corazón late más rápido cuando me diriges la palabra, cuando tu voz resuena en el silencio profundo; el alma se enloquece cuando su silueta se diferencia de las demás sombras... ¡Vaya falacia de corazón! Es la mente tan astuta pero el corazón tan ingenuo. Es el denigrante corazón que se deja llevar por tus palabras de conquista y tus miradas apasionantes. No es la psique la que manda a mis ojos a volverse a ti, es el iluso corazón que no puede ver más haya de las virtudes que exaltas solo para ocultar tus muchos defectos. Aún con mis ropas negras no logro ocultarme de tí, las sombras no son lo suficientemente oscuras para poder esconder mi figura. Devasta al cerebro cuando las piernas se rinden ante tu romanticismo... ¡Despierta del ensueño maldito, corazón! Lo prohibido es lo más deseado. Eres serpiente. Serpiente escupe fuego, fuego que son tus palabras que encienden el espíritu. De piel hermosa y tentadora, de ojos misteriosos y atrayentes. Devoras pequeños roedores que se cruzan por tu camino, sin compasión o remordimiento algo los llevas a la muerte y perdición. Ellos son encantados por ti tal como lo soy yo. nos arrastras a tu mundo de fuero eterno, a donde la luz no tiene lugar.... Te deslizas por los árboles, siempre tienes presas que cazar. Llevas tus miradas y tus pasiones o nuevos niveles. Persigues con esos ojos, llevas tu cuerpo sin medida a donde aquello que cazas se encuentra. Tienes el descaro de provocar. Y seduces... Una se siente tan indefensa cuando no puede huir de tus encantos, se siente tan desnuda cuando pareces leer el pensamiento. Cuando sabes que el corazón late y quieres comerlo, eres una bestia infernal, has subido solo ha provocar dolor y angustias... ¡Y ahí estoy yo! Parada frente a ti, escuchando como me invitas a tomar el fruto prohibido. Solamente una mordida de la manzana más roja y tentadora de todas. Es un reflejo de ti mismo. La extiendes y hablas con precaución. Mis oídos castos sólo sucumben, mis ojos se pierden el mar de tus metáforas... No ofreces rosas, ofreces frutos prohibidos. Las rosas que son tan eternas e implacables. Aún en invierno viven, sus hojas se secan poco a poco, y su último fantasma se queda en el corazón. Las espinas egoístas! Y las entiendo, ¿quién no querría defender la belleza que la naturaleza nos ha otorgado? Blancas, rosas, rojas... Flores que se tiñen de mil colores, que se mezclan con la luz... ¡Qué no daría yo porque en lugar de ofrecerme una manzana me tendieras una rosa! Y es que tu fruto se pudre como tus palabras, ese fruto lo carcomen los gusanos, ese fruto maduro en rojo, que no es nada más que la pasión y la lujuria a la que incitas. Puedo estirar la mano, querer tomar la fruta. Muy dentro de mí lo prohibido es lo que más disfruto. Los que más ansío es el fuego eterno, las alas de un vampiro rodeando mi cuerpo, el frío de mi propia muerte llamándome: tentaciones al fin. Los dedos son torturados entre mi deseo de aceptar tu ofrecimiento y el raciocinio que dice no. Dedos que quieren lo mismo que el cuerpo, la satisfacción carnal, por menos interior y espiritual que sea. Los labios que solo quieren probar lo que ofreces, se secan y ruegan que te acepte. La lengua que ruega por algo más que simple agua... Y tú disfrutas de ver como mi cuerpo se colapsa, de ver como todo mi yo se contrasta entre mis deseos y lo que de verdad considero correcto... ¡Maldita serpiente! Eres la sola imagen de lo impuro, de lo impío... Y verdaderamente no soy yo la imagen de la castidad y pureza; más pecados que tú he cometido mas ocultos están bajo el candado de mi mente, se encuentran en lo más recóndito de mis pensamientos y recuerdos... Tu exhibes los tuyos cual trofeos, ¿seré yo uno de tus próximos trofeos? Sólo una mordida... eso es lo único que pide el cuerpo... Pero si así lo hiciese no podría parar, mis pecados revelados serían y jamás volvería a tomar razón... ¡No me interesa! Por favor, acércate, que no refutaré el fruto, mucho menos a ti, mi serpiente... ¡Encántame! ¡Quémame! Soy tuya, desliza tu cuerpo por el mío, enróscate a mi cuello... Piérdeme en lo misterioso de tus palabras... ¡Enséñame que tanto he de poder pecar! Aquí estoy, solo acércate y ni el viento nos separara... Uno más de esos roedores podré llegar a ser, ¿vale la pena por esta satisfacción? ¡Qué importa eso! Sólo llega a mí... "¡Abre los ojos!" dice la psique... Es un sueño, que me hayas tomado y seducido solo ha sido un juego, una ilusión de mal gusto... Y tiene razón la mente, aún estoy parada frente a ti, esperas, esperas... Con tus ojos me retas, con tu boca me incitas... ¡Tentación! ¿Qué más da? Ya pequé... Pero soy yo la que aguarda... Te deseo, deseo, deseo, lo único que me interesa... ¿La mente? Es ella quien me reprime... "Tómala". Así es, solo un bocado es la más placentera sensación, ¡que lo prohibido es lo más delicioso! ... Abro los brazos, que el castigo divino caiga sobre mi... Ya sacie todo lo que necesitaba... ¡Me ahogo! un solo bocado se queda en la garganta, para siempre...
Morgan de Vampouille

“"No es que tus palabras me causen dolor, o quizá sí... Masoquista puedo ser, pero loca, no. Porque con esos ojos con los que me miras se transporta el alma al interior, reparando las heridas más profundas pero dejando llagas externas más pequeñas que arden..."
”
Morgan de Vampouille
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